Nos gustó mucho este museo. Es un palacio en el centro de Madrid con un jardín muy acogedor con muchas plantas y unas fuentes preciosas.
Lo que más llamó la atención a Nick fue el observar el agua transparente en los cuadros de mar pintados por Sorolla; muy en particular, los niños jugando en la playa. Nick estuvo más de media hora tratando de interpretar los brochazos de pintura que habían conseguido este perfecto efecto de luz reflejada en un agua cristalina.
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